El masaje reconfortante con aceite de lavanda favorece el sueño y la relajación profunda, porque ellos también necesitan su momento de tranquilidad… Acariciar y masajear a un bebé no solo es un acto de amor: estos momentos de juego y ternura también puede ser un gesto de carácter terapéutico, con importantes beneficios fisiológicos y emocionales. Los masajes y las caricias, además de estimular las defensas del bebé, ayudan al correcto desarrollo de su sistema nervioso, digestivo y locomotor, se limpia su delicada piel y se favorece la circulación.
Aceite vegetal de almendras dulces* (Prunus amigdalus dulcis oil), aceite vegetal de caléndula* (Olea europaea fruit oil*, Calendula officinalis flower extract*, tocopherol), aceite esencial de lavanda* (Lavandula angustifolia Flower/Leaf/Stem Oil, Linalool**, Limonene**, Geraniol**). *Procedente de agricultura ecológica.
**Procedente de aceites esenciales